Jesús López Conde, CEO de Galisur Sevilla

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“Somos tierras de ganaderos, agricultores, emprendedores e inconformistas. Tenemos más en común de los que nos creemos y el Lar Gallego permite ese hermanamiento de personas”
“De Galicia al sur, en Galisur, siempre serán bienvenidos”

Jesús López Conde es el CEO de Aluminios Galisur S.L., una empresa con sede en Sevilla que cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en el sector de la perfilería de aluminio. Fundada en 1978, Galisur nació con el objetivo de ofrecer servicio de distribución de perfiles de aluminio y accesorios destinados al sector de la carpintería de aluminio, contribuyendo al desarrollo industrial de la zona sur de España en un momento en el que este sector aún estaba poco implantado. Hoy, la empresa continúa consolidando su presencia en el mercado gracias a su experiencia, especialización y compromiso con la calidad.

¿Aluminios Galisur cuenta ya con una larga trayectoria ¿Cómo nació la empresa y cuál es el origen del nombre “Galisur”? En la década de los 70 el aluminio comenzaba a ser un material clave para la construcción por su ligereza y por su maleabilidad.

    Mi padre, Jesús López Arévalo, comenzaba como comercial en una empresa de aluminio de Alicante, Aluminios viuda de Alberto Hernández. Con un don innato de comercial fue incrementando las ventas llegando a ser de los vendedores más destacados de la compañía, llevando la cartera de Sevilla, Huelva y Cádiz.

    En aquella época, los comerciales coincidían en ventas donde paraban a comer y a cambiar impresiones. En una de esas ventas surge la idea de crear una empresa propia de accesorios para el aluminio ya que por aquel entonces el aluminio lo vendía el estado y no se lo vendían a cualquiera.

    La idea cambia cuando mi padre, Jesús López, coincide con un comercial de aluminio que representaba a un almacén de León. Esta persona abrió las puertas a poder comprar aluminio a través de la empresa de León que era de un familiar suyo.

    Crean una sociedad donde querían representar los orígenes de las dos familias, una de ellas de Galicia y la otra de Sevilla, es cuando se crea la marca Galisur (Galicia sur). Así nace nuestra empresa en 1978 con apenas tres trabajadores, Jesús López, Nazario Ordoñez y Francisco Tristancho.

    En vuestra web explicáis que Galisur comenzó su actividad en 1978 en un contexto en el que el sector industrial en el sur de España estaba menos desarrollado. ¿Cómo fueron aquellos primeros años?

    Fueron años muy complicados pues no había los medios que hoy tenemos. No había autovías que unieran grandes ciudades, todo eran carreteras nacionales donde debías llevar una caja de herramientas siempre a mano pues si el coche se estropeaba no había forma de llamar a la grúa. Cada vez que se podía se llamaba por teléfono fijo para pasar los pedidos que llegaban, pues no había otro medio.

      Mi padre salía un lunes de ruta y no volvía hasta el viernes, ya que había que optimizar el tiempo y llegar al máximo número de clientes.

      Mientras uno vendía, el otro repartía con el camión y Francisco Tristancho preparaba los pedidos en un garaje alquilado, a modo de almacén de apenas 50 metros cuadrados.

      Todas estas dificultades se superaron con muchísimo esfuerzo y con una España que comenzaba una etapa de crecimiento económico.

      ¿Cuáles han sido los momentos o decisiones clave que han marcado el crecimiento y consolidación de Galisur? Creo que más que el momento o la decisión fue la actitud, se unieron dos personas que tenían claro que querían prosperar en la vida y que querían darle mejores oportunidades a sus hijos de las que ellos tuvieron.

        No todo fue crear la empresa y empezar a generar beneficios, se superaron muchos momentos críticos y de incertidumbre, pero se afrontaron con trabajo, esfuerzo y convicción.

        Ese esfuerzo fue la clave para pasar de ser dos pequeños emprendedores a lo que la empresa es hoy.

        Quizás el momento más crítico fue cuando los socios deciden separarse y dividir la sociedad. En ese momento Galisur demostró que era una empresa afianzada y en pocos años consiguió el mismo volumen de negocio que antes de dividir la empresa en dos.

        En un sector tan técnico y competitivo, ¿qué valores o principios han permitido a la empresa mantenerse durante tantos años? El valor principal de la empresa es el compromiso con el cliente. No solo por dar una atención cercana y familiar sino responder siempre en materias de calidad y servicio.

          La calidad es una premisa muy importante para nosotros, nunca hemos sido una empresa cuyo valor sea competir en precio, siempre hemos apostado por innovación y diferenciación.

          Otro factor importante fue la gestión financiera de Jesús López, siempre creyó en la autofinanciación y en una manera conservadora de llevar la empresa. Esta mentalidad permitió superar todos los momentos difíciles.

          ¿Cuáles son los retos y objetivos de Galisur en los próximos años? Nuestro objetivo es claro, seguir afianzándonos y estar entre los mejores del sector.

            Nuestro reto diario es la innovación, estamos constantemente analizando las tendencias del mercado y mejorando los procesos productivos.

            El mundo está muy globalizado y hay que buscar siempre la máxima eficiencia manteniendo nuestros estándares de calidad. Nuestra marca es sinónimo de garantía.

            El nombre de la empresa refleja claramente una conexión con Galicia. ¿Sigue existiendo hoy ese vínculo con la tierra gallega? A nivel de socios fundadores no sigue ese vínculo desde que decidieron dividir la empresa, pero para nosotros fue un vínculo que no se rompió… solo se pausó, ya que, como seguimos pensando, damos servicio desde el sur a Galicia.

              Estoy convencido de que al ritmo que va creciendo nuestra red de distribución algún día no muy lejano tendremos presencia en Galicia.

              ¿Cómo valora el papel que desempeñan entidades como el Lar Gallego de Sevilla en mantener vivas las tradiciones y la cultura gallega lejos de casa? Hacéis una gran labor permitiendo esa conexión de culturas entre comunidades como Galicia y Andalucía. Somos tierras de ganaderos, agricultores, emprendedores e inconformistas. Tenemos más en común de los que nos creemos y Lar Gallego permite ese hermanamiento de personas.

                Aporta un granito de arena a la integración de personas que vienen de lejos, pero quieren sentirse como en casa.

                Por último… ¿qué palabras le dedicarías a los lectores de Anduriña? Solo puedo tener palabras de agradecimiento. Primero por la labor tan importante de integrar dos comunidades tan increíbles.

                  De Galicia al sur, en Galisur, siempre serán bienvenidos.

                  En segundo lugar, también agradecer la oportunidad que me habéis brindado de contar un trocito de nuestra historia, ya que, hace unos años os cruzasteis en nuestro camino por casualidades del destino para que nunca olvidemos nuestros orígenes gallego – andaluces.