Daniel Méndez, Socio y amigo del Lar

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“Los libros son la base la cultura”
“Para alcanzar el éxito hay que esforzarse”
“La revista Anduriña nos da entidad y significa que tenemos una vida potencial”

Nuestro querido Daniel es socio del Lar Gallego de Sevilla desde hace más de 40 años. A sus 90 años, no pierde su identidad y sigue poniendo en valor sus raíces gallegas. Hombre profundamente religioso y apasionado de los libros y la cultura, llegó a Sevilla siendo muy joven y a temprana edad se enamoró de la ciudad, del mismo modo que, años después, lo haría del Lar Gallego, un lugar que siempre le ha hecho sentirse como en casa.

Háblenos de sus orígenes. Yo nací en un pueblo de Lugo, donde he vuelto en varias ocasiones y al que le tengo especial cariño, pero con tan solo dos años me llevaron a vivir a A Coruña. Fue allí donde me crie, realicé mis estudios y tenía a todos mis amigos.

Estudié en la Escuela de Comercio y me saqué el título de Profesor Mercantil. Con lo cual lo mío son
las empresas y las finanzas. De hecho, mi actividad laboral siempre ha sido el mundo de los neumáticos. En primer lugar, entré en una empresa americana llamada “Neumáticos General” y luego pasé a “Firestone”, donde me jubilé siendo jefe de sucursal. Allí tuve cargos de dirección y mucho trabajo, porque para alcanzar el éxito hay que esforzarse mucho y trabajar. Yo nunca miraba el reloj deseando salir corriendo de mi puesto de trabajo, sino que intentaba quedarme todo el tiempo que hiciera falta y fuera necesario sin escatimar. Esta es la base del éxito en el trabajo.

¿Y cómo fue que acabó en Sevilla? Pues fue con tan solo 24 años y en un mes de julio. Tras la entrevista con ‘Firestone’, tenían la intención de destinarme a Valladolid, a una nueva sucursal que estaban creando. Pero antes me mandaron a Sevilla unos meses para realizar una formación antes de irme a mi nuevo destino.

Pero mis intenciones cambiaron cuando llegué a Sevilla, a esta ciudad extraordinaria y con tanto encanto. Además, a mi gusto por Sevilla se le sumó que no llevaba viviendo aquí ni dos meses cuando conocí a la que después se convirtió en mi mujer.

Se puede decir que me enamoré por partida doble. Tanto de mi esposa como de la ciudad, y ya nunca me quise ir de aquí.

¿Cómo conoció a su mujer? Para mí, el descubrimiento del Lar Gallego y el conocer a mi mujer llegaron casi de la mano.

La pensión en la que me hospedaba estaba cerca del antiguo local del Lar Gallego que se encontraba
en el centro de Sevilla, en la calle Itálica. Un día de pasada me encontré con esta casa de Galicia en la ciudad. Yo llevaba tan poco tiempo en Sevilla que aún no tenía ningún amigo ni conocido, y lo cierto es que me sentí muy aliviado al descubrir esta sede de Galicia en Sevilla, ya que me sirvió como puente para relacionarme y poder conocer gente.

Al poco tiempo, llegó el Día de la Hispanidad. Día en el que decidí ir a una biblioteca que casualmente
estaba justo detrás del antiguo local del Lar Gallego y, como era un día festivo, organizaron en el Lar un guateque con una pequeña orquesta donde la gente iba a festejar, por lo que a mi vuelta me pasé por allí para ver el ambiente. Y fue en la misma puerta del Lar Gallego donde conocí a mi mujer, quien iba con unas amigas y con quien hasta día de hoy soy muy feliz.

¿Y cómo fueron los años siguientes? Pues cuatro años más tarde de conocer a mi mujer nos casamos en la Iglesia de la Caridad. Un lugar con una calidad excepcional y que a día de hoy solo queda prácticamente como lugar de interés para visitar. Tan solo unos pocos que tienen la suerte de poder asistir a misa allí disfrutan de ver esa joya.

Creamos una familia y gracias a mi puesto de trabajo siempre nos ha ido muy bien. Hasta que mis padres fallecieron, nosotros íbamos todos los años de visita a Galicia. Recuerdo que nos recorríamos los novecientos kilómetros de distancia con mi coche, y por aquel entonces tardábamos veinticuatro horas en llegar. Poco a poco los niños empezaron a ser mayores y al final terminamos comprando una casita en Islantilla, donde comenzamos a pasar las vacaciones.

Mi última vez en Galicia fue hace unos pocos años con mis nietas. Visitamos varios lugares de Galicia como son las Rías Baixas, Cambados o Combarro, que es la localidad pesquera de la que proviene mi familia.

¿Se vive de la misma forma la religión en Galicia y en Sevilla? Aquí en el sur la gente es muy religiosa, pero sobre todo en Semana Santa. La gente vive mucho las hermandades y es una maravilla ver la pasión y el fervor con el que personas de todas las edades se vuelcan en las procesiones durante toda esa semana. Pero, una vez que la Semana Santa acaba la cosa cambia. La gente apenas va a misa y la religiosidad no se vive de la misma forma.

A mí me pasa justo lo contrario al no ser de aquí. La cultura del norte es un poco distinta y, aunque me encantan las procesiones, no las diferencio de la misma forma que los Sevillanos. Mis padres eran muy religiosos ya que mi abuela vivía al lado de la Parroquía de San Lourenzo de Aguiar, por lo que a mí me gusta ir cada domingo a misa, tener La Biblia en casa y poner en práctica cada día la religión.

¿Y el Lar? ¿Qué influencia ha tenido en su vida? El Lar Gallego de Sevilla siempre ha sido una constante en mi vida paralela a mi trabajo. Durante toda mi vida ha sido un lugar donde me sentía más cerca que nunca de mi tierra natal.

Una vez me jubilé, estuve haciendo un voluntariado en la Parroquia de la Milagrosa, y, por si fuera poco, me metí de lleno en la Junta directiva del Lar durante los años 2001 y 2002.

¿Cuál fue su función dentro del Lar Gallego? Yo formé parte de la directiva en la época en la que María Teresa Rodríguez era la presidenta del Lar. Ocupé el cargo de Vicepresidente y de Vocal de Cultura. Esta última tarea implicaba la labor principal de expandir, como bien dice su nombre, la cultura. Por lo que no había mejor forma de hacerlo que realizar excursiones entre los socios del Lar.

De hecho, llegamos a realizar más de veinticinco excursiones a todo tipo de lugares durante el tiempo que ocupé este puesto. Nos hemos recorrido Andalucía, hemos realizado “La Ruta de los Caballeros”, también hemos recorrido la Ruta de los Monasterios de Yuste, hemos ido a Salamanca… entre otros lugares emblemáticos de España.

Aunque si hay dos viajes que sin lugar a dudas han sido los más especiales, fue las dos veces que realizamos el Camino de Santiago. Logramos abaratar los costes para los miembros del Lar que quisieran realizar el camino y desde luego que para nosotros era muy emocionante acabar el camino y recibir ‘La Compostela’ en nuestra meta, Santiago.

¿Cómo te sientes al enseñar tu tierra de origen, tanto a los miembros del Lar como a tus propias nietas? Imagínate… para mí siempre es una gran alegría volver a mi tierra y recordar todo lo que significa para mí. Me gusta enseñar los muchos lugares especiales que tiene, porque forman parte de mi historia. Y siento un orgullo enorme al ver que mis nietas pueden conocer nuestras raíces y la tierra de dónde venimos. Porque, aunque Sevilla me conquistó desde muy joven, Galicia siempre tendrá un lugar muy importante en mi corazón.

¿Y a día de hoy como ves el Lar Gallego de Sevilla? ¿Sigues participando activamente? Ahora el Lar Gallego es muy distinto a como era antes. Hay mucha más gente que colabora y el número de integrantes ha aumentado mucho. Las familias van creciendo cada vez más y hay muchos amigos de socios que deciden formar parte de esta asociación atraídos por sus actividades, la feria o incluso el coro.

Yo, en cambio, cada vez estoy menos activo en las actividades que se realizan. Pero, en la actualidad,
sigo acudiendo cada miércoles a jugar al dominó y participo en los campeonatos que organiza el Lar cada año. De hecho, el pasado año quedé ganador del campeonato junto con Ricardo Vázquez, otro de nuestros socios.

Y, por supuesto, cuando tengo oportunidad nos gusta acudir a nuestro restaurante del Lar Gallego. Uno de los pocos lugares en los que podemos disfrutar de una comida totalmente propia de Galicia, con algunas adaptaciones, pero desde luego que sus sabores te hacen transportarte a Galicia a través del paladar. Tanto es así, que mi noventa cumpleaños lo realizamos allí junto con toda la familia y como siempre terminamos encantados.

¿Qué supone la revista Anduriña para usted? Hombre… creo que es muy importante para nosotros tener una revista y más aún teniendo en cuenta el papel de divulgación que hace Anduriña, ya que llega a muchos centros gallegos, incluso de América.

Es la voz que muestra que tenemos vida dentro de nuestra asociación, enseñando nuestros actos,
las actividades y todos los momentos que tenemos dentro del Lar. Demuestra cierto nivel de categoría y de sociedad, si no pasaríamos desapercibidos. Para mí, la revista Anduriña nos da entidad y significa que tenemos una vida potencial.

Hace años, las tareas de comunicación las realizaba María Teresa, quien me implicaba en ellas y con quien realmente hacía un muy buen equipo. Pero a día de hoy debo de alabar el impecable papel de Marián Campra, nuestra directora de comunicación, ya que en cada número de la revista se refleja la paciencia, la entrega y sobre todo el cariño que le pone a Anduriña. Sin ser Gallega ha puesto el alma como un gallego más.

Y para finalizar nuestra entrevista… unas palabras para los socios del Lar Gallego de Sevilla. Yo tan solo les pido que no nos fallen… su colaboración y disposición en las comidas, actos y actividades dan vida al Lar Gallego. Cada vez somos menos los gallegos en el Lar, ya la inmensa mayoría son hijos, nietos o amigos… Por lo que, entre todos, gallegos y amigos de Galicia, tenemos la tarea de seguir llenando de vida a nuestra querida asociación.